Abr 22

La gestión forestal adaptativa y la bioeconomía circular: herramientas clave para la gestión de los bosques mediterráneos

Los bosques mediterráneos se encuentran en una situación de creciente vulnerabilidad, fruto de diversos factores como el abandono de su gestión tradicional, el impacto del cambio climático y la presión humana. Estos elementos ponen en riesgo tanto su funcionalidad ecológica como su valor económico y social.

Ante este escenario, la gestión forestal adaptativa se presenta como una herramienta esencial para garantizar la conservación y el aprovechamiento sostenible de los bosques mediterráneos. Esta estrategia, impulsada por proyectos como Bioforin, plantea un conjunto de actuaciones selvícolas con el objetivo de adaptar los bosques al nuevo contexto climático y reforzar su capacidad de respuesta ante las perturbaciones ambientales.

Impulso a la bioeconomía circular

Una de las características clave de la gestión forestal adaptativa es que se basa en tratamientos selvícolas de baja intensidad pero más frecuentes en el tiempo, en lugar de actuaciones más intensas y agresivas espaciadas. Este enfoque supone una disminución del rendimiento económico inmediato de los trabajos, que se compensa con un incremento del valor añadido de la materia prima obtenida.

El proyecto Bioforin apoya, por ejemplo, la producción de biochar para usos agrícolas, una vía para aportar valor añadido a los productos forestales. También fomenta los circuitos cortos, tanto en la obtención y el tratamiento de los productos —mediante la creación de centros de biorrecursos— como en su posterior comercialización en destinos cercanos, cerrando así el círculo de la bioeconomía circular.

Una estrategia colaborativa y territorial

En el marco del proyecto Bioforin, diversos agentes —centros de investigación, propietarios forestales, empresas y entidades— conforman una mesa de gobernanza que trabaja conjuntamente para implementar modelos de gestión forestal adaptativa y desarrollar una bioeconomía circular en diferentes zonas mediterráneas.

Esta colaboración transversal permite aprovechar el conocimiento técnico, la experiencia y la innovación científica para poner en práctica soluciones eficientes y sostenibles.

Adaptar para resistir y regenerar

El objetivo principal de la gestión adaptativa es promover la resistencia, la resiliencia y la multifuncionalidad de los ecosistemas forestales. Esto implica hacer compatibles la conservación de la biodiversidad y la productividad del bosque, a la vez que se garantiza la provisión de servicios ecosistémicos esenciales como la regulación hídrica, la protección del suelo, la captura de carbono o el mantenimiento del paisaje. También se pretende reducir riesgos crecientes, como los incendios forestales o las sequías extremas.

Para alcanzar estos objetivos, la gestión adaptativa se basa en una serie de principios clave que orientan las actuaciones en un entorno marcado por el cambio constante.

Principios fundamentales de la gestión forestal adaptativa

  • Diversidad ecológica: Fomentar una amplia variedad de especies, estructuras y edades para mejorar la resiliencia del bosque y favorecer su capacidad de respuesta ante perturbaciones como plagas o sequías.
  • Gestión anticipatoria: Basar las actuaciones en la monitorización continua y la modelización de los impactos, identificando las zonas más vulnerables y actuando de manera preventiva.
  • Flexibilidad: Evitar esquemas rígidos de planificación. Se necesita una gestión adaptable, que pueda evolucionar según las condiciones ambientales y el estado del bosque.
  • Procesos naturales: Emular y aprovechar los procesos naturales de regeneración y sustitución de especies, facilitando una adaptación autónoma y progresiva de los ecosistemas.
  • Regeneración sexual: Favorecer la diversidad genética mediante regeneración natural, creando las condiciones necesarias para que se establezcan nuevas generaciones de árboles.
  • Vitalidad y estabilidad: Promover la salud de los árboles mejor adaptados mediante intervenciones como la regulación de la competencia, favoreciendo a los individuos más viables.
  • Protección del suelo: Mantener una cubierta vegetal continua y aplicar tratamientos de baja intensidad para prevenir la erosión y conservar las funciones ecológicas.
  • Prevención de incendios: Reducir la carga de combustible, romper la continuidad vertical y horizontal y fomentar paisajes en mosaico, con zonas abiertas que ayuden a frenar la propagación del fuego.
  • Gestión local e integral: Adaptar las estrategias a las condiciones específicas de cada territorio, teniendo en cuenta las características propias de cada población forestal y del ecosistema en su conjunto.

Hacia una nueva cultura forestal

La gestión adaptativa no solo es una respuesta eficaz ante los retos ambientales actuales, sino que representa también una nueva visión de la gestión forestal. Una visión basada en el conocimiento, la flexibilidad y el respeto por los procesos naturales, que permitirá garantizar la salud y la funcionalidad de los bosques mediterráneos en el futuro.

Apostar por esta vía es apostar por la resiliencia del territorio, por el bienestar de las comunidades que dependen de él y por la conservación del patrimonio natural de las generaciones futuras.

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